viernes, 14 de junio de 2013

LIVING ON THE EDGE

Rechace mi aficcion a llorar, me olvide de desahogar, por hacerme cargo de todo lo malo, por culparme de todo, me olvide del olvido. Me olvide como eran las noches del recuerdo, las noches que me permitian pensar, reflexionar y madurar. Me olvide de amar esa noches de silencio, ese ratito conmigo misma. Extraño esas noches donde podia encontrarme a mi misma, donde escribir era la solucion y releer el consejo.
Noches donde para sentir la mirada de la luna bastaba solo con cerrar los ojos. Donde los momentos mas plenos sucedian en el papel. Donde estan mis lagrimas esta noche? Donde las guarde, donde se escondieron? Vuelvan que no es lo mismo, vuelvan que no resisto la angustia sin el llanto. Donde deje el corazon que ya no lo siento... En donde quedaron mis penas mas profundas, odio el remordimiento, extraño la angustia. La ausencia de mi alma, el miedo de mi cuerpo, de nunca mas volver a ser la misma...



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo : 'La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos'.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche immensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos arboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto al amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque ésta sea el último dolor que ella me causa,



y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.